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martes, 8 de noviembre de 2011

“El alcohol y las mujeres eran mi adicción”

La acelerada y descarriada cotidianidad marcaron sus primeros años de existencia. El licor y las jóvenes compañías lo seducían. Su matrimonio naufragaba, pero Dios lo rescató. Hoy Luis Estrada es un hombre nuevo, un pastor que predica la Palabra en Puno, al sur del Perú.
Luis Estrada Rospigliosivivió en el pecado cerca de 20 años. Sus días transcurrieron entre el alcohol, las mujeres, las fiestas y el adulterio. Toda una vida de pecados en la que los excesos siempre estuvieron a la orden del día. Una cadena de errores que lo colocaron al borde del divorcio. Sin embargo, a este hombre, de gran éxito profesional, que sentía una debilidad extrema por las jovencitas, el Todopoderoso lo recuperó de esa existencia oscura y lo restauró cuando conoció la Obra Señor.
Antes de que Dios cambiara su vida, Luis Estrada, un cirujano dentista muy respetado en la ciudad de Arequipa, la segunda urbe más poblada del Perú,  tenía un sinfín de características mundanas y terrenales. Ahora desde el departamento de Puno, donde trabaja en la actualidad a favor del Señor como Pastor del Movimiento Misionero Mundial, se transporta en el tiempo y esboza su pasado: “yo era pecador, un gran pecador. Me gustaba el alcohol, las mujeres y salir a bailar siempre. Las borracheras y escapadas nocturnas eran muy comunes en mi vida. Por lo menos dos veces por semana tenía que salir a divertirme. Así puse en peligro mi matrimonio y condené a mis hijos y a mi esposa a una vida de sufrimientos y dolores”.
Estrada Rospigliosi nació en la localidad de Juli, un poblado del altiplano de Puno, hace 60 años y hace 16 que entregó su vida a Dios. Durante mucho tiempo creyó que era un hombre común y corriente más, uno de tantos seres humanos que van rodando por el mundo, con una existencia normal y al amparo de una sociedad donde la diversión y el hedonismo son tan usuales como respirar o dormir. Al respecto, Estrada sin vergüenza cuenta que: “estudie para ser cirujano dentista en la Universidad San Agustín de Arequipa y desde que comencé a trabajar me gustó la vida disipada”.
El pecado puede ser rastreado, con sencillez, a lo largo de la biografía adulta de este ciervo de Jesucristo quien revela que: “previamente a conocer la Obra del Movimiento Misionero Mundial yo tenía un matrimonio destrozado. Andaba con una y otra mujer, a las que conocía en mi consultorio, y debido a ello los problemas conyugales no me dejaban tranquilo y eran constantes, con gritos e insultos, y así fue por espacio de 20 años. Miraba una mujer y me entraban ganas de estar con ella y no paraba hasta conseguirlo. Cometí mucho adulterio porque desconocía el pecado y la fe en Jesús. Era una especie de adicción”.
En la actualidad, entregado en cuerpo y alma a Cristo, Luis Estrada mira con pena y tristeza esas andanzas, esas debilidades que casi destruyeron su hogar, y un gesto de disconformidad se esboza en su rostro antes de afirmar que: “cuando comencé a trabajar llegué al pueblo de Acarí, un poblado de costumbres paganas y mundanas, y allí estuve solo, sin mi mujer, por un tiempo. Fue en ese lugar que me metí, como jugando, en el alcohol y las fiestas y me fui desbordando cada vez más. Conocí muchas mujeres, chicas que llegaban a practicar odontología, y me divertía hasta el extremo. Para mí era normal. Pensaba que si todos los hombres lo hacían porque yo no podía”.
Siete años después, luego que su mujer descubrió sus pecados, y de retorno a Arequipa, trató de recomponer su relación conyugal, sin embargo, todo continuó igual. “Pensé que al llegar a Arequipa iba a encontrar la tranquilidad que tanto ansiaba. Pero todo no fue más que una ilusión. Empecé a trabajar en un centro de salud y a conocer a muchas mujeres y volví a lo mismo. Fue muy triste porque nunca me faltó nada en lo económico. Tenía buena posición. Mis tres hijos iban a los mejores colegios. No nos faltaba nada, pero la felicidad no existía. Perdí el respeto por los míos y la cosa se fue haciendo cada vez más grave y complicada”.
Así pasaron 13 años, en medio de una existencia caótica, en la que a la combinación poderosa de mujeres y alcohol se le sumó la “pasión” del fútbol, y según refiere el Pastor Estrada Rospigliosi llegó un momento en el que estuvo a un paso del divorcio. Sobre el tema cuenta: “llegó un momento en que la situación fue insostenible. Éramos dos personas que vivíamos en la misma casa, pero ya no compartíamos nada por culpa de mis pecados. Entonces fue que buscamos alguna solución para nuestro problema. Recurrimos primero a un psicólogo, luego a un sacerdote, y al final llegamos hasta donde un abogado que nos recomendó separarnos”.
Entonces en 1995, mientras pensaba abandonar a su familia y marcharse a la Argentina con una mujer con la que salía, ocurrió algo impensado en su vida y Dios llegó a su camino de la forma menos esperada. Luis Estrada apunta que: “el Señor utilizó a una joven que conocía para llevarme su Palabra. Ella, una muchacha simpática, había sido mundana y se había convertido al evangelio. Llegó a mi consultorio y me habló de Cristo. Así estuvo esa muchachita, llamada Lourdes, durante un mes invitándome a la Iglesia del Movimiento hasta que le di una fecha por decir y para salir del paso y sin ningún ánimo de querer ir”.
Luego, todavía viviendo en el pecado, para el hermano Estrada llegaría la fecha pactada y se vería obligado a honrar su palabra empeñada. Con lujos de detalles y como si el acontecimiento hubiera sido ayer, relata: “fue un viernes que para mí era sagrado y lo destinaba a salir a tomar con mis amigos. Sin embargo, mi secretaria me recordó que había quedado con la hermanita en conocer el Templo y debía ir. Allí fue que mi corazón me dijo que tenía que ir. No lo pensé dos veces y me fui con todos mis amigos y escuché la prédica del Pastor Josué Ascarruz, que habló de los adúlteros y Dios me tocó y me entregué a él”.
Tras su conversión la transformación llegaría de inmediato a la vida de Estrada Rospigliosi. Así refiere que: “desde ese momento ya no asistí a fiestas, no tomaba con amigos. Sentía que no podía probar alcohol. El olor de la cerveza y cigarros me hacían daño. Empecé a ir con frecuencia a la Iglesia, leer la biblia y llegar sobrio a mi casa todos los días. Hasta que un día mi mujer, después de que hablé con uno de mis hijos sobre mis cambios y el poder de la Palabra de Dios, me recriminó y me dijo que no metiera a Jesús en mis cochinadas, pero yo le dije mi verdad y le conté que el Señor me había transformado en un hombre nuevo y diferente”.
Los días del Pastor Estrada, quien pastorea en Puno, se sellaron con la marca imborrable del Altísimo. Repasa esos recuerdos: “nunca más dejé de hablar de Dios. A todo aquel que se me cruzaba le hablaba de su poder inmenso. Les contaba mi testimonio y de cómo Cristo, con su poder infinito, me cambió y me hizo un hombre nuevo. Al año y medio de entrar a la Iglesia me bauticé y después me hice cargo de un anexo llamado Ciudad de mi Trabajo, de la ciudad de Arequipa que, gracias a la oración de todos sus miembros, fue el escenario de un sinnúmero de milagros y sanaciones”.
Si bien Estrada Rospigliosi era feliz en Ciudad de mi Trabajo, gracias a su fe y entrega a Dios, con el correr del tiempo pasó a otro anexo del Porvenir Miraflores de Arequipa, que estaba a punto de ser cerrado y con su labor paciente y la dirección de Jesús se volvió en uno muy concurrido, donde afianzó su obediencia a Cristo. De esa experiencia el Pastor rescata que: “fue muy sacrificada. Cuando llegué al lugar, junto a mi esposa,  apenas eran dos hermanos los que asistían al anexo. Sin embargo, ambos clamamos muchísimo a nuestro Señor y le pedimos que su amor se manifestara a través de la recuperación de su casa. Y así fue que el anexo se recuperó en poco tiempo”.
Ahora, luego de diez años de ministerio pastoral en la Iglesia de Puno, el Reverendo sale a la palestra para brindar un testimonio de fe y conversión en pos de que más almas pecadoras sean rescatadas de las garras del maligno por el Movimiento Misionero Mundial. Con mucho orgullo, y esperanzado en que a través de esta prueba real del poder de Dios los que aún no se entregan a Cristo lo hagan, refiere a los lectores de Impacto Evangelístico que: “Dios lo puede todo. A mí me cambio. Y con Él grandes cosas se pueden. Tengo fe que gracias a mi testimonio los que todavía viven de espaldas al Señor lo busquen y comprueben que él es el único que los puede salvar”. (FUENTE: IMPACTO EVANGELÍSTICO)

miércoles, 19 de octubre de 2011

Ministerio Público archiva denuncia contra Reverendo Rodolfo González

Pone al descubierto las falsas imputaciones de Fernando Moreno y desbarata sus maniobras.
Acusaciones contra líder de Movimiento Misionero Mundial no tienen fundamento...


La Primera Fiscalía Corporativa del Distrito Judicial de Lambayeque resolvió el pasado 21 de junio de 2010 no formalizar, ni continuar con la investigación preparatoria contra el líder del Movimiento Misionero Mundial del Perú, Reverendo Rodolfo González Cruz, acusado por un supuesto delito contra la libertad personal por Fernando Moreno Avalos, y ordenó el archivamiento definitivo del caso.

Asimismo, el Ministerio Público aclaró que no aparecieron indicios reveladores de la existencia de delito alguno, así como también detalló que las imputaciones realizadas por Moreno Avalos no constituyen quebrantamiento de las leyes peruanas.

La Fiscalía de Lambayeque verificó que el presunto agraviado, Fernando Moreno, jamás fue víctima de atentados contra su libertad personal y nunca recibió amenazas de muerte por parte del Pastor González Cruz.

Respecto al caso, tras lo actuado por la Fiscalía, quedó claro que Moreno Avalos mintió a la hora de acusar al Reverendo González de haberlo intimidado bajo amenazas de muerte.

Del mismo modo, las autoridades comprobaron que Moreno faltó a la verdad cuando señaló que el Pastor González Cruz el 30 de abril de 2010 había realizado “oraciones de muerte” en su contra a través de la señal televisiva de Bethel TV.

En relación a este punto, La Primera Fiscalía Corporativa del Distrito Judicial de Lambayeque anotó que se verificó en los videos de la televisora que nunca se apreció “alguna conducta contra el agraviado que lo obligue a hacer lo que la ley no le manda o le impida hacer lo que ella no prohiba”.

De este modo, la honra y el buen nombre del Pastor Rodolfo González Cruz, Tesorero Internacional del MMM, se limpió de toda mácula que el maligno pretendió sembrar gracias a personajes de cuestionada calidad moral, como el citado individuo Moreno Avalos. Así, una vez más, la luz de la verdad se impuso y revalidó el trabajo denodado y paciente de González Cruz a favor de la evangelización del territorio peruano e internacional.
Documentos Probatorios: